Las agujas vibradoras de alta frecuencia son la primera señal de que se está ejecutando un diseño de vibrocompactación serio en Curicó. El equipo técnico baja el vibrador hasta la profundidad crítica, usualmente entre 5 y 12 metros en las terrazas del río Teno, y activa el flujo de agua para fluidizar el manto granular. El resultado visible es un cono de asentamiento en superficie que indica el reacomodo de partículas. Acá en la zona, trabajar con suelos de origen fluvial exige correlacionar la energía de compactación con la granulometría real de cada estrato, y para eso el ensayo CPT entrega un perfil continuo que complementa muy bien la campaña de vibrocompactación. La maquinaria opera con motores eléctricos o hidráulicos según la accesibilidad del sitio, y los parámetros se ajustan en tiempo real con base en la sonda de registro.
En suelos granulares con finos bajo el 12%, la vibrocompactación en Curicó logra densidades relativas superiores al 75%, eliminando el riesgo de asentamiento diferencial.
