La NCh 1852 establece el método para determinar la capacidad de soporte del suelo, y en Curicó este ensayo es mandatorio para cualquier proyecto de pavimentación. Lo vemos a diario. La ciudad crece hacia la periferia y los suelos cambian mucho en pocas cuadras. Tenemos zonas de ceniza volcánica antigua cerca del río Lontué y sectores con arcillas expansivas hacia el oriente. El CBR no es un trámite. Es la base para decidir si hay que estabilizar, reemplazar material o mejorar la subrasante. En nuestro laboratorio procesamos las muestras compactadas a la humedad óptima del Proctor y las saturamos durante 96 horas simulando las peores condiciones de drenaje que se dan en invierno en la región del Maule. Cuando el terreno presenta variabilidad, complementamos el ensayo con una granulometría para clasificar el suelo y entender su fracción fina, y si aparecen gravas grandes recurrimos a las calicatas exploratorias para extraer muestras inalteradas representativas.
El CBR no mide resistencia, mide soporte relativo: es la fotografía del suelo compactado en su peor momento de humedad.
